¿A dónde vamos? La convergencia de contenidos y hábitos de consumo de información periodística

Sucedió el pasado 22 de mayo pasadas las 10:30 p.m. Un explosivo activado por un atacante suicida causó la muerte de 22 personas y más de 50 heridos en el Manchester Arena, sede esa noche de un concierto de la cantante pop Ariana Grande. Al otro día, el video de @elliefreyax que mostraba los segundos que la fanática vivió antes de la explosión fue uno de los tantos de los que se valieron los medios del mundo para contar lo que ocurrió en ese estadio inglés.

Este reciente caso es sólo un ejemplo más de que la relación entre los lectores y el contenido se ha transformado de manera tal que ahora es el usuario quien se encuentra en el centro gravitatorio de la producción de contenidos periodístico, y no los medios con sus salas de redacción. Si una década atrás, canales de televisión, radios y diarios determinaban qué, cómo y cuándo un un fenómeno era noticia, hoy ese poder se ve delimitado por la Internet y los dispositivos móviles a través de los que sus usuarios no sólo producen videos, imágenes y textos, sino que tienen acceso a una variedad mucho más amplia de fuentes de noticias e información

Esta aparente pérdida de espacio de los medios tiene como contraparte al espacio que ganaron sus periodista, hoy creadores de contenido que replican en sus perfiles de Facebook, Twitter e Instagram los artículos, informes y entrevista que antes sólo llegaban a su público por la pantalla del televisor. Ellos son quienes han ganado poder para generar publicaciones donde todo tipo de discursos son válidos: desde uno con infografías interactivas hasta otros hechos de GIFs..

Y entre los tipos de herramientas discursivas a disposición, el video es el que mayor cercanía ofrece a la audiencia. Según datos publicados por el Pew Research Institute, casi dos tercios de los adultos estadounidenses ahora ven videos en línea y más de la mitad de ellos (36%) ven videos de noticias.

Esta preferencia es la que empuja a los periodistas a trabajar en sus contenidos desde el eje de la convergencia del texto y del video. ¿Por qué elegir informar diciendoalgo cuando también puedo mostrarlo? Al gusto de la audiencia, insertar dentro de una nota un video proveniente de un canal de televisión y que ha sido noticioso forma parte del fact-checking que los nuevos públicos –desconfiados de los medios– practican cada día más

Reticentes en un principio a poner a disposición de la audiencia su material –como sucedió también en el caso de las industrias cinematográfica y discográfica–, los canales de televisión tanto de aire como de cable fueron abriendo sus plataformas  para facilitar que cada vez más recortes de sus distintas emisiones a sus sitios oficiales y así evitar que su contenido sea degradado y  monetizado en plataformas de terceros.

La clave de la convergencia de contenidos televisivos y gráficos online aparece así como el más reciente alcance de la producción periodística. No solo por aquellos que el periodista puede generar a través de sus cámaras (muchas veces, de un teléfono móvil), sino porque es a través de estos dispositivos que en tiempo real pueden captar un clip de un programa en vivo y sumarlo a sus plataformas para la cobertura en directo y distribuir el trabajo en progreso a sus audiencias.

Por todo lo dicho, el “show, don’t tell” del difunto periodista y escritor Ernest Hemingway está más vigente que nunca. En este sentido, las redes sociales le otorgaron a las audiencias no sólo el poder de ser parte de la pantalla televisiva, sino que se convirtieron ellas mismas en una segunda pantalla que chequea a esa primera, histórica. Y para ese fin, los públicos se valen de cada vez más recursos. El alud de información y contenidos transformó a los televidentes de canales informativos y de entrenamiento en un público desconfiado. Por eso, el mostrar en vez de contar se volvió para ellos un requerimiento sine qua non. Y en ese sentido, el video se convirtió en el actor estrella.

“The Future of Online News Video”, un reporte publicado el año pasado por el Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford, destaca como principales conclusiones no sólo el creciente consumo de vídeos off-site. Es por eso que un 79 por ciento de los líderes en noticias digitales consultados por la casa de estudios adelantaron a principios de 2016 que invertirán parte de su presupuesto en fortalecer su propuesta de contenidos en video a lo largo del año pasado.

Mientras tanto, y ligado a la multiplicidad de contenidos y noticias que se generan minuto a minuto, usuarios de Facebook, Twitter, Instagram y Snapchat siguen las noticias no sólo a través de las cuentas oficiales de cada canal de televisión, sino también de sus (y otros) periodistas y comunicadores. Para ganarse su lugar, batallan codo a codo pero sigilosamente por demostrar quién tiene la información más completa, batallas que incluyen el aumentar su visibilidad con distintas herramientas: desde audios, imágenes y GIFs, hasta la máxima expresión de todos estos, el video.

elveinte